jueves, 09 de abril de 2009
Empieza la semana santa, y de repente se oscurece mi corazón.
Se abre un tiempo de regocijo y de reflexión sobre todo lo que nos preocupa en la vida. Miro dentro de mi, y sólo veo una tristeza que me inunda desde hace mucho tiempo.
No sé si en algún momento la luz acabará con esta oscuridad, pero jamas olvidaré la pena y el dolor por una pérdida que se llevó todas mis ilusiones, todas mis alegrias, todo mi corazón y mi vida.
Mi lucha por él, se quedó en nada. Y desde entonces soy como un fantasma que quedó aquí pero mi alma, también se fue. Allá donde vaya y dondé esté siempre estaré contigo, porque mi amor por ti jamás morirá. Lo guardaré con la esperanza de poder entregártelo no sé cuando ni como ni donde.
Y aunque nunca podré contemplar tu rostro, tu presencia se quedó para siempre en mi corazón y ese será tu hogar, para siempre, porque siempre estaré contigo, porque tu recuerdo siempre estará conmigo.